lunes, 24 de junio de 2013

Que arda

El otro día una niña de nueve años me preguntó qué significaba 'soledad'. Y mentí. Mentí como una bellaca, me agarré a la mentira milenaria, al tópico, a lo de siempre. "Soledad es cuando no tienes a nadie”, respondí. Me cuidé mucho de no decirle que la soledad es estar rodeado de gente y que te falte ese alguien, porque para qué iba a adelantarle acontecimientos. O que es quitarte tú misma la ropa interior cada noche, conjuntarla solo para ti. Pensar solo en ti. Soledad es que no comparta tu soledad y tú te tengas que tragar las lágrimas y agacharte para intentar recoger el poco orgullo que te quedaba y que se ha estrellado contra el suelo. Tratar de recomponerlo y que se pulverice ante tus ojos y tu impotencia, entre tus manos. Esas manos sin nadie a quien tocar. Eso es la soledad. Que te consuma la desesperación por la mañana, la rabia por la tarde y la melancolía por la noche. Tener que escribir sobre el papel porque ya no puedes hacerlo sobre una piel ni susurrar. Para qué susurrar cuando lo que necesitas es gritar. Soledad es recordar que hubo una vez en la que fuiste tan, tan feliz, que osaste creerte infinita, inmortal. Soledad es ser incapaz de recordar esa sensación. Es necesitar volver a un sitio al que, racionalmente, no quieres volver nunca más. No ser, no estar, solo parecer. Desear desaparecer. Y que desaparezca.


Así que arde, mi amor. Arde mi amor. Ardamos juntos por última vez y, después, desaparece para siempre.


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miércoles, 12 de junio de 2013

Don't read it

Querida niña:

Acabas de nacer y, durante unos años, el mundo a tu alrededor solo se dedicará a sonreírte y a intentar que te sientas bien todo el tiempo. Calmarán cada una de tus lágrimas y nunca te faltarán caricias cuando las necesites. No tendrás que dormir nunca abrazada a un cojín porque siempre habrá alguien allí para susurrarte palabras bonitas cuando te tiemble un poquito el labio y estés a punto de llorar de soledad. No tendrás que temer a la oscuridad porque para ti todavía no significará ausencia. Y el frío será solo eso, frío, bajas temperaturas fáciles de combatir con un jersey de lana suave o una mantita más por encima. Ni te mencionarán el frío interior, ese que puede hacerte temblar de arriba abajo aun cuando el sol esté en lo más alto. ¿Y el miedo? Solo dejarán que te asusten los ruidos fuertes o que mamá no esté allí cuando la busques con la mirada. Pero ya tendrás tiempo para conocer el miedo de verdad, ese que te deja impotente y construye súbitamente barreras enfrente de ti, el que pone trabas a todo y te impide avanzar. Y el dolor. Ay, pronto aprenderás que el peor de todos es el dolor de la decepción, esa punzante agonía, ese morderse el labio para no gritar, la locura de tener que respirar hondo y evitar salir corriendo. Quedarse. El absurdo de quedarse. La sucia mentira de un para siempre.
Te dirán, pequeña, que el futuro está construido de ilusiones, pero en realidad lo formarán pedacitos de ausencias, esquirlas de sueños rotos, trocitos muertos de esperanza, sombras acechantes tras los miedos imprimados de dolor. Y nombres, cientos de nombres entrelazados que son sonrisas, latidos de corazón, sobresaltos, ganas de huir, ganas de que nunca más. El futuro como prolongación de lo peor de tu pasado.

Y ojalá nunca leas esta carta. Ojalá dejes que te engañen, que te envuelvan en esa falsa seguridad. Ojalá seas feliz ahora porque luego, ¿sabes?, nadie te lo va a poner fácil. No vas a volver a parecerles frágil nunca más, por muy a punto de romperte que estés. Por muy rota que te quedes.

miércoles, 24 de abril de 2013

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Solo te falta una copa, otro fracaso más, un último te quiero que ya no signifique te amo, una sonrisa rota de nuevo, un asumir que no, que ya ni siquiera dueles. Otra vez. Un pasito adelante hacia el abismo. Buscar ese nosequé de nuevo en otro cuerpo. Porque alguien más tiene que tenerlo. Porque no puede ser algo exclusivamente suyo. Un día más sin que te tiemble el corazón. Un mejor como amigos, ¿vale? Un asentimiento trémulo que esconda detrás un medo atroz. Construir de nuevo una presa a prueba de lágrimas. Tiritar de frío en tu cama, como ya hiciste antes. Una cicatriz nueva. Una vieja herida que se vuelva a abrir, perder de nuevo la fe. Pronunciar por última vez un total, ¿para qué?

¿Lo tienes todo? ¿Lo sientes?
Agárrate a ese pánico
y no lo vuelvas a soltar.
Y, ahora,
ríndete.


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jueves, 18 de abril de 2013

martes, 9 de abril de 2013

II


Aquel verano follamos como cosacos en esa cala escondida a un kilómetro escaso de tu casa. Follamos y bebimos y fumamos hierba como si el mundo estuviese a punto de acabarse, y recuerdo que, cuando estabas fumada, solías decir entre risas que tu madre te mataría si se enterase de lo que hacíamos, y me mataría a mí por hacerte gemir de aquella manera, y que tu padre me cruzaría la cara una vez por cada orgasmo que te había regalado. Y luego me mirabas con esa intensidad tan tuya que me volvía loco y te sentabas encima de mí para hacerme olvidar de nuevo el tiempo. Recuerdo también tu piel suave, tu pelo al viento, todos aquellos besos y para siempres.
Déjame que te diga que también recuerdo que todo eso acabó. Que nuestras palabras se las llevaron las olas y que aún te sigo recordando cuando el viento me susurra tu nombre al oído en una playa cualquiera. Y que ya no recuerdo el sonido de tu risa pero sí que lo adoraba. Déjame por último que te diga que, durante aquel tiempo, fuimos inmortales. Que los dioses nos envidiaron. Y que en mi recuerdo permaneces tan preciosa, tan joven y tan eterna como entonces.

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viernes, 29 de marzo de 2013

This ain't a love song




Should have seen it coming when the roses died
Should have seen the end of summer in your eyes
Should have listened when you said good night
You really meant good bye

Baby, ain't it funny how we never ever learn to fall
You're really on your knees when you think you're standing tall
But only fools are know-it-alls and I've played that fool for you

I cried and cried
There were nights that I died for you, baby
I tried and I tried to deny
Your love drove me crazy

If the love that I got for you is gone
And if the river I've cried ain't that long
Then I'm wrong, yeah I'm wrong
This ain't a love song

Baby, I thought you and me would
Stand the test of time
Like we got away with the perfect crime
But we were just a legend in my mind
I guess that I was blind

Remember those nights dancing at the masquerade
The clowns wore smiles that wouldn't fade
But you and I were the renegades
Some things never change

It made me so mad 'cause I wanted it bad for us, baby
And now it's so sad that whatever we had
Ain't worth saving oh oh oh

If the love that I've got for you is gone
And if the river I've cried ain't that long
Then I'm wrong, yeah I'm wrong
This ain't a love song

If the pain that I'm feeling so strong
Is the reason I'm holding on
Then I'm wrong, yeah I'm wrong
This ain't a love song

I cried and I cried
There were nights that I died for you, baby
I tried and I tried to deny that
Your love drove me crazy, baby

If the love that I got for you is gone
If the river I cried ain't that long
Then I'm wrong yeah I'm wrong
THIS AIN'T A LOVE SONG

If the pain that I'm feeling so strong
Is the reason I'm holding on
Then I'm wrong yeah I'm wrong
This ain't a love song

Then I'm wrong yeah I'm wrong
This ain't a love song

Then I'm wrong yeah I'm wrong
This ain't a love song. 

jueves, 21 de febrero de 2013

I


Nos aferramos a la esperanza mientras me disolvía entre tus manos, como la ceniza de un cigarro consumido en nuestro ocaso.
Recuerdo que, en esos últimos días, una sonrisa irónica colgaba perpetuamente de mis labios. Dios, qué rabia te daba esa sonrisa, con qué dureza me follabas cuando ya estabas harto de verla, intentando borrármela entre gemidos, buscando dentro de mí algo que ya no existía. Qué ferocidad la de tu mirada cuando te corrías mirándome a los ojos, buscando algún rastro de emoción en mí más allá de la lujuria. Y qué miedo nos daba después soltarnos, enfrentarnos a esa tremenda indefensión de aceptar lo perdido, con ríos de sudor fluyendo por nuestros cuerpos, buscando, buscando, siempre buscando algo que nos permitiese llenar aquel vacío que dejan dos cuerpos cuando se unen solo por rutina o por placer. La desesperación nos llevaba al borde de la locura.
Y luego recordaba que ya no, que no te amaba, y mi mirada se volvía dura de nuevo, y tú te percatabas y te temblaba un poquito el labio inferior. Y, entonces, me decías que me querías, y aquella sonrisa volvía a mi rostro y nos partía a ambos en dos.


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domingo, 3 de febrero de 2013

Al poco comprendí que nadie iba a besarme aquella noche.

[...]

Pensé que era muy posible que a algunos de ellos no los volviera a ver nunca más. Pensé en eso y me pareció algo realmente inmenso, esa inmensidad de la palabra nunca, toda esa imposibilidad. Me sentí muy pequeño y a punto estuve de llorar.

[...]

Ella se fue y no le dije adiós como a todos los demás. Cosas así duelen.

[...]

Y entonces me derrumbé y recordé cuando, escondido en el baño, la escuché diciéndole a Pablo que le quería y pensé en todas las ocasiones que tuve para decírtelo a ti y no lo hice y también que ahora ya no puedo y que, peor todavía, ya no podré nunca más.



De Algunos amigos en Tú y otras carencias
Por Alfonso Navarro Ventura