Dicen que pertenecemos a una generación consumista, egoísta y egocéntrica a la que solo le interesa divertirse, emborracharse y drogarse. Dicen que andamos solos por la vida, sin un dios, sin una razón, sin una esperanza, sin un mundo y sin un clamor. Dicen que, por definición, estamos destinados al fracaso, a hundirnos y corrompernos, a la degeneración, la falta de moral y al desentendimiento de los demás. Dicen que, por el hecho de ser jóvenes, solo nos importa el sexo, las fiestas, y nos da igual el futuro, porque es en el presente donde estamos y es el presente, por tanto, lo que vivimos; que no hablamos ni en futuro ni en pasado, que solo queremos el placer al instante y que somos incapaces de sacrificarnos. Que nuestro porvenir se cifra entre noches de locura y mañanas de resacas.
Nos juzgan y vivimos observados por las demás generaciones, encasillados, encadenados, imposibilitados para demostrar que somos algo más, mucho más que solo jóvenes, alguien en cuyas manos temen dejar el futuro.
Pero algunos seremos soñadores, almas libres que volarán por encima del desastre que sabemos que se está formando sobre nuestras cabezas. Lograremos sobreponernos a todo, viviremos, gritaremos, el mundo nos engullirá un día y al siguiente se nos quedará pequeño. Nosotros seremos diferentes, inconfundibles entre una marea cada vez más homogénea, más desconcertante, más turbadora. A pesar de haber sido metidos en el mismo saco que todos, nosotros nadaremos contra la corriente, remontaremos el río del desencanto, nos ahogaremos de rabia ante las injusticias y reiremos porque estamos vivos. Y tendremos esperanza, siempre, y será el motor de nuestras vidas cuando el peso de los recuerdos insista en doblegarnos. Y seremos nosotros quienes digamos basta. Crearemos nuestro mundo y, mientras, el real seguirá impasiblemente condenado a la destrucción. Seremos supervivientes. Seremos grandes. Seremos únicos.
Nuestros horizontes nos esperarán abiertos y expectantes y entonces solo tendremos que correr hacia ellos, volar sobre nuestros sueños y sumergirnos de lleno, sin miedo. Sin miedos. Y entonces, juro que seremos más libres de lo que ningún hombre lo ha sido hasta ahora. Seremos dueños únicos de nuestro destino, a pesar de lo que digan los demás, a pesar de que insistan en juzgarnos. Seremos simplemente nosotros. Seremos inmensos.
SpanishRevolution
Conque "remontar el río del desencanto"... Una primera entrada muy digna, sigue así, ahora a corregir los errores que podamos tener (y que yo no encuentro XD) y a convertirnos en verdaderos literatos.
ResponderEliminarPor cierto, un único consejo. El blog necesita más luz, distrae mucho que sea tan oscuro, especialmente la letra. Cuesta más seguir tu texto, así que, si yo fuera tú, lo solucionaría.
Un besillo Raquel!
Idem, sobre todo en lo de la luz, pon las letras en blanco.
ResponderEliminarAsí se habla.
PUES QUE DIGAN! ;)
ResponderEliminarP.D.: Esa es mi Churri!! Que bien escribes, coño! ^^